Todos, todos lo somos, para bien, o para mal. Algo dentro nuestro lo pide: “otra vez, por favor”.
La repetición es la esencia del bordado, que, puntada trás puntada, hora trás hora,
da valor a lo ya sobrevalorado, fija intimidades, y recuerda lo obvio: lo necesitamos.
Yo lo necesito. Addiciones tenemos todos, nos hacen más humanos, para bien, o para mal.

Es mi primera exposición de bordados y estará en El Bar de Eric (Granada) del 29.01 al 14.02

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